Conectarse a través de redes sociales puede ayudarle a enriquecer su vida social, compartir intereses e incluso mantener el contacto con familiares que viven lejos. También puede utilizarla por seguridad, pues puede ayudarle a contactar de inmediato a alguien en caso de emergencia con sólo pulsar un botón y hasta usar aplicaciones de calendario para controlar sus medicamentos. Algunas consolas de vídeo-juegos pueden permitirle hacer algo de ejercicio sin salir de casa y practicar deportes de forma virtual.
El cerebro necesita estar en constante entrenamiento para mantener sus funciones y los juegos pueden ayudarle. Aunque parezca un simple pasatiempo, la Universidad de Iowa ha comprobado que aquellos juegos que representen retos previenen problemas relacionados con la memoria y cognición. Ganar en un juego y mantener el contacto con amigos y familiares, aunado al proceso de aprender algo nuevo, tiene un impacto positivo en sus emociones y auto-percepción, lo que le ayudará a evitar depresiones y ansiedad.
La tecnología tiene un elevado potencial para hacernos la vida más fácil y poder disfrutar de una mayor calidad de vida. Sin embargo, la complejidad que supone el uso de muchos dispositivos electrónicos es también una fuente de frustración. Y eso explica por qué los jóvenes son quienes más rápido adoptan las nuevas tecnologías, cuyo aprendizaje de uso resulta demasiado complejo para los mayores.
La actividad tecnológica influye en el progreso social y económico, pero desde la perspectiva comercial hace que esté más orientada a satisfacer los deseos de los más prósperos (consumismo) que las necesidades esenciales de los más necesitados, lo que tiende además a hacer un uso no sostenible del medio ambiente.
All the love, A.
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